Describa los peligros a los que se exponen los proceso o producto alimenticio
FÍSICO QUÍMICO MICROBIOLOGICOS
El objetivo del sistema
HACCP es identificar los peligros relacionados con la seguridad del consumidor
que puedan ocurrir en la cadena alimentaria, estableciendo los procesos de
control para garantizar la inocuidad del producto. El sistema HACCP se basa en
un sistema de ingeniería conocido como Análisis de Fallas, Modos y Efectos,
donde en cada etapa del proceso, se observan los errores que pueden ocurrir,
sus causas probables y sus efectos, para entonces establecer el mecanismo de
control. El sistema HACCP es una herramienta de gerencia que ofrece un programa
efectivo de control de peligros. Es racional, pues se basa en datos
registrados relacionados con las causas de ETA y de vigilancia de contaminantes
en laboratorios. Es también lógico y abarcativo, ya que considera los
ingredientes, el proceso y el uso posterior del producto. Este sistema es
continuo, detectándose los problemas antes de que ocurran, o en el momento en
que aparecen, y aplicándose inmediatamente las acciones correctivas. Es
sistemático, por ser un plan completo que cubre todas las operaciones, los
procesos y las medidas de control, disminuyendo el riesgo de ETA.
En 1988, la Comisión
Internacional para Especificaciones Microbiológicas en Alimentos (ICMSF)
publicó un libro que sugería el sistema HACCP como base para el control de
calidad, desde el punto de vista microbiológico. La Comisión del Codex
Alimentarius incorporó el Sistema HACCP (ALINORM 93/13ª, Appendix II) en su
vigésima reunión en Ginebra, Suiza, del 28 de junio al 7 de julio de 1993. El
Código de Prácticas Internacionales Recomendadas - Principios Generales de
Higiene Alimentaria [CAC/RCP 1-1969, Rev. 3 (1997)], revisado y adicionado del
Anexo "Directrices para la Aplicación del Sistema HACCP", fue
adoptado por la Comisión del Codex Alimentarius, en su vigésima segunda
reunión, en junio de 1997.
En el Sistema HACCP,
"peligro" significa la presencia de agentes que estén en condiciones
que puedan causar daño a la salud del consumidor. Esta definición no se aplica
a otras condiciones indeseables o a la presencia de otros tipos de
contaminantes como insectos, cabello, descomposición, fraude económico o
violación de las exigencias de calidad. Entre los diversos factores que
contribuyen para la ocurrencia de un peligro biológico podemos citar a la dosis
infectante. La dosis infectante se refiere al número de microorganismos
necesarios para causar enfermedades. Sin embargo, para la mayoría de los
microorganismos, la cuestión sobre la dosis infectante mínima no puede
responderse fácilmente.
Para identificar los peligros
potenciales en cada materia prima, es útil responder a las siguientes
preguntas:
1) ¿Los microorganismos
patogénicos, toxinas, sustancias químicas u objetos físicos pueden estar
presentes en este material?
2 - ¿Se usan como ingredientes
productos devueltos o reutilizados? En caso afirmativo, ¿hay algún peligro
relacionado con esta práctica?
3 - ¿Se usan conservantes o
aditivos en la formulación para eliminar microorganismos o inhibir su
crecimiento o, además, para aumentar la vida de exposición?
4 - ¿Hay algún ingrediente que
sea peligroso, si se usa en exceso? (por ejemplo, los nitritos pueden ser un
peligro químico, si se usan en exceso).
5 - ¿Hay algún ingrediente que,
si fuera usado en menos cantidad que la recomendada, o si se excluye, puede
resultar en un peligro por permitir el desarrollo de microorganismos
vegetativos o la germinación de células esporuladas?
6 - La cantidad y el tipo de
ingredientes ácidos y el pH resultante en el producto final ¿afectan el desarrollo
o la supervivencia de microorganismos?
7 - ¿El contenido de humedad y la
actividad de agua (Aw) del producto final afectan el desarrollo microbiano o
afectan la supervivencia de patógenos (parásitos, bacterias, virus)?
8 - ¿Es necesaria la mantención
de temperatura de refrigeración adecuada para los productos durante el
transporte o conservación, considerando la posibilidad de multiplicación de
patógenos?
Cuando hablamos de peligros físicos nos referimos a cualquier material extraño presente en un alimento que proceda de las operaciones de elaboración o por contaminación externa.
Cuando hablamos de peligros físicos nos referimos a cualquier material extraño presente en un alimento que proceda de las operaciones de elaboración o por contaminación externa.
Las posibles causas de este peligro son las malas prácticas por parte de los manipuladores (presencia de metales, anillos, tiritas, etc); defectos en el proceso (restos de material de envasado, plásticos, vidrio, metales…); o contaminación de la materia prima (huesos, espinas, perdigones, cáscaras de frutos secos, etc), entre otras.
Los peligros químicos pueden estar presentes de forma natural en los alimentos; pueden ser productos resultantes del metabolismo animal o vegetal (setas tóxicas, peces tóxicos, histamina, etc). También se pueden deber a una contaminación accidental (herbicidas, pesticidas, metales pesados, restos de productos de limpieza, etc.). Y por último también pueden darse por añadir químicos intencionadamente, como ciertos conservantes y aditivos alimentarios, productos para el engorde animal, determinados antibióticos, etc.
Por último, los peligros biológicos los constituyen las bacterias, los parásitos, los hongos, los virus, y los priones, causando toxiinfecciones alimentarias. Las infecciones implican el consumo de un número de microorganismos (presentes en el alimento), que permite la multiplicación en el hospedador, generando la enfermedad. Un ejemplo muy común es la salmonelosis. Las intoxicaciones en cambio, se producen por ingestión de toxinas preformadas por los patógenos, como la toxina estafilocócica (producida por Staphylococcus aureus) o la toxina botulínica (producida por Clostridium botulinum)
Describa los proceso
convencionales utilizados en las industrias para la conservación de alimento
Conservación
por calor
La aplicación de calor es un método basado en el
empleo de altas temperaturas que produzcan la muerte de bacterias y otros
microorganismos. Se trata de una técnica antiquísima en cuanto a la
desecación de alimentos. Pero no se empezó a utilizar hasta Pasteur, como
técnica de aplicación de calor para reducir el riesgo de crecimiento
microbiano.
Se produce una disminución de la velocidad de las
reacciones químicas por la inactivación de las enzimas, en un proceso que se
denomina desnaturalización.Suelen inhibirse o destruirse los microorganismos. En la actualidad las empresas aplican dos
variantes de aplicación de calor como medio de conservación de alimentos, estas
son:
La esterilización está
basada en la destrucción de bacterias y otros microorganismos a altas
temperaturas (> 100 ºC) y generalmente se envasan antes de aplicar el
proceso térmico. Éste se suele realizar con un autoclave, parecido a la olla a
presión. La esterilización se emplea en conservas en lata
de: Pescados a la que se adicionan líquidos como
escabeches y grasas. Hortalizas y frutas donde se utilizan antifermentos y
antioxidantes que actúan como blanqueadores y endurecedores como metabisulfito
y cal, colorantes verdes (sulfato de cobre), colorantes rojos (eritrosina),
azúcar (frutas). Para su almacenaje deben mantenerse en lugar fresco
al resguardo del sol.
En la pasteurización se aplican
temperaturas no superiores a 90 ºC durante tiempos variables de esta manera se
logra reducir la carga microbiana pero no las esporas y se inactivan los
sistemas enzimáticos. Esta técnica tiene el inconveniente de que
los productos pasteurizados tienen una durabilidad limitada y siempre deben
mantenerse en el frigorífico.
El ahumado consiste en exponer a los
alimentos al humo que producen algunas maderas que contengan pocos
“alquitranes” (líquido espeso, mezcla de diferentes productos de la destilación
seca de la madera) o “resinas” como las del pino, siendo recomendadas maderas
dulces, ricas en “ésteres” (sustancias sólidas o líquidas que resultan de la
serie parafínica al combinarse un ácido con un alcohol) que son de olor
agradable y efecto antibiótico por lo que son esencias empleadas en perfumería,
éstos se liberan al quemar las maderas y se adhieren y penetran a los
alimentos, proporcionándoles muy buen sabor y olor a la vez que los preserva de
la descomposición. Dependiendo del alimento que se quiera ahumar,
este puede ser caliente (procurando que la cámara alcance temperaturas de hasta
60º C.) o frío, sin que se eleve la temperatura. El ahumado en caliente se
emplea para alimentos crudos y no salados como algunos pescados de talla
pequeña y el frío para piezas grandes y saladas.
Un factor importante a considerar es la duración
de la exposición al humo, siendo de poca duración (uno o dos días) para piezas
pequeñas como truchas, o de larga duración (ocho a diez días) para piezas
grandes. El ahumador es uno de los factores más
importantes, ya que su tamaño y diseño dependen de los objetivos que se
pretenden, así se pueden construir ahumadores tan pequeños, sencillos y
económicos como el nuestro o tan grandes y sofisticados y de gran capacidad
para grandes fábricas industriales.
Conservación
por frio El uso de frío como conservador tiene su
origen en la humanidad que ha utilizado el frío del hielo, nieve o ríos para
conservar los alimentos. Appert desarrolló en 1840 un sistema de
conservación por frío. La refrigeración y la congelación son dos
tipos de técnicas de conservación de los alimentos por métodos físicos cuyos
fundamentos son: Disminuir la velocidad de las reacciones químicas
y bioquímicas de degradación al bajar la temperatura. Inhibir la proliferación microbiana a bajas
temperaturas. Por debajo de -10ºC no pueden desarrollarse. Y por debajo de 3 ºC los microorganismos dejan de
producir las toxinas responsables de las toxiinfecciones.
La
Refrigeración O Frío Positivo Consiste en mantener el producto a una temperatura
estable y fría (próxima a 0ºC), evitando el amontonamiento y el valor
higrométrico inadecuado. Con ello se logra controlar el crecimiento microbiano
bastante bien. A estas temperaturas sólo proliferan los microorganismos
criófilos como Clostridium botulinum, Yersinia
enterocolítica o Listeria monocytogenes que se desarrollan a
2ºC. También se ralentizan las reacciones químicas/enzimáticas. Este es el
motivo de que cada alimento tenga unos requerimientos específicos de
temperatura y humedad relativa. Por ejemplo los tomates y limones requieren
10-12 ºC y 85 % humedad y la carne 0-2 ºC y 85 % humedad.
Congelación
O Frío Negativo Es un tipo de conservación a largo plazo mediante
la conversión del agua del alimento en hielo por almacenamiento a
temperaturas inferiores a –18 ºC. El fundamento de la congelación es
transformar el agua en cristales de hielo de forma que se reduzca la actividad
el agua. Con ello disminuyen la degradación microbiana y química. Los alimentos pueden congelarse una vez adquiridos
siguiendo unas normas, pero normalmente se producirán cristales grandes por una
lenta congelación. O adquirirlos congelados con lo que los cristales
serán pequeños. Pero hay que tener en cuenta que el envoltorio esté totalmente
íntegro y precintado correctamente y que el alimento esté absolutamente rígido. Y aquellos productos sin empaquetar deben tener
rigidez máxima sin signos de ablandamiento ni decoloración.
Conservación
por métodos quimicos Los métodos de conservación química
están basados en la adición de sustancias que actúan modificando químicamente
el producto, por ejemplo disminuyendo el pH.
• Salazón: consiste en la adición de cloruro
sódico, sal común
(o por difusión directamente en la superficie del alimento seco o por la
inmersión del alimento en una solución salina), que inhibe el crecimiento de
los microorganismos, la degradación de los sistemas enzimáticos y, por tanto,
la velocidad de las reacciones químicas. El alimento obtenido tiene
modificaciones de color, sabor, aroma y consistencia. Se utiliza en quesos,
carnes y algunas especies de pescados.
• Adición de azúcar:
cuando se realiza a elevadas concentraciones permite que los alimentos estén
protegidos contra la proliferación microbiana y aumenta sus posibilidades de
conservación, este proceso se lleva a cabo en la elaboración de leche
condensada, mermeladas,
frutas escarchadas y compotas.
• Curado: es un método de gran tradición en
nuestro país que utiliza, además de la sal común, sales curantes, nitratos y
nitritos potásico y sódico, dichas sustancias deben estar muy controladas por
la legislación sanitaria para evitar sus efectos adversos, ya que a partir de
ellas se forman nitrosaminas que son cancerígenas y pueden constituir un
problema para la salud, sin embargo, el uso de estas sustancias es necesario
porque impide el crecimiento del Clostridium botulinium, un peligroso
microorganismo, además de que sirve para estabilizar el color rojo, sonrosado
de las carnes.
• Ahumado: es un procedimiento que utiliza el humo
obtenido de la combustión de materias con bajo contenido en resinas o aromas de
humo. El humo actúa como esterilizante y antioxidante y confiere un aroma y
sabor peculiar al alimento tratado por este método muy del gusto del
consumidor. Este procedimiento suele aplicarse tanto en carnes como en
pescados. No debe abusarse del consumo de alimentos tratados por este método
porque genera sustancias carcinógenas.
• Acidificación: es un método basado en la
reducción del pH del alimento que impide el desarrollo de los microorganismos.
Se lleva a cabo añadiendo al alimento sustancias ácidas como el vinagre.
• Fermentación: Este proceso se aprovecha de los
propios microorganismos presentes en la materia prima. Permite la conservación
de alimentos, mejora la calidad nutricional y aumenta las cualidades
organolépticas de los alimentos. Ejemplos: los productos lácteos como el yogurt
y el queso, productos cárnicos como los embutidos, bollería y pastelería;
verduras fermentadas como el chucrut o las aceitunas). Las bebidas alcohólicas,
el cacao, café y el té.
• Mediante aditivos de origen industrial: Los
aditivos alimentarios se diferencian de otros componentes de los alimentos, en
que se añaden voluntariamente, no pretenden enriquecer el alimento en
nutrientes y, solamente, se utilizan para mejorar alguno de los aspectos del
alimento, como son el tiempo de conservación, la mejora del sabor, del color,
de la textura etc.







